Con la temporada de pedir dulces a la vuelta de la esquina, los niños de todo el país ya están dando saltos de emoción por sus disfraces, decorando sus casas con calabazas de Halloween y, por supuesto, con todos esos caramelos.
De hecho, para la mayoría de los niños, Halloween está a la altura de la mañana de Navidad en cuanto a diversión. Pero para los padres, las salidas a pedir dulces pueden convertirse rápidamente en motivo de preocupación. Por eso, aquí tiene algunos consejos para un Halloween seguro.
¡La edad y el número lo son todo!
En efecto, la unión hace la fuerza, pero esto solo se aplica a los niños de 7 años o más. Para cualquier niño más pequeño, lo mejor es que vaya acompañado de un adulto, incluso cuando un grupo de niños salga a pedir dulces juntos.
Además, antes de dejar que los niños salgan, revise la zona para localizar puntos oscuros y áreas de riesgo que deban evitarse. Por último, establezca un límite de tiempo para la aventura de pedir dulces y manténgase en contacto con los padres de los otros niños del grupo.
¡Asuste, pero con seguridad!
Asegúrese de que el disfraz, incluidas las pelucas y los accesorios, esté hecho de material ignífugo. El calzado debe ser cómodo y quedar bien. No deje que su hijo/a lleve tacones y, si se usan accesorios, asegúrese de que sean de espuma y no de material duro como el plástico, que puede aumentar el riesgo de lesiones.
Lo más seguro es elegir disfraces de colores vivos y añadirles cinta reflectante, lo que aumentará la visibilidad. Las máscaras pueden dificultar la visión y la respiración, por lo que es mejor optar por maquillaje facial y no usar nunca lentes cosméticas.
¡Las normas de circulación también se aplican en Halloween!
No todos los días los niños pueden recorrer el vecindario con disfraces terroríficos recogiendo dulces, así que es totalmente comprensible que no puedan contener la emoción y se olviden de las normas de seguridad vial. Un pequeño recordatorio ayuda mucho, así que hable de ello varias veces con sus hijos antes de dejarles salir solos.
- Terminen primero las casas de un lado de la calle y luego pasen al lado opuesto; así no tendrán que cruzar la calzada demasiadas veces.
- Los niños solo deben usar los pasos de peatones y cruzar la calle en grupo.
- Asegúrese de que su hijo/a entienda el riesgo de correr de un lado de la calle al otro sin estar atento a los vehículos.
- Advierta a su hijo/a de que no se acerque a animales que no conozca ni vaya a casas con poca iluminación.
¡Haga que su casa sea segura para los pequeños fantasmas y monstruos!
Retire la nieve con una pala y quite objetos como macetas y estatuas que puedan provocar tropiezos. Además, use velas LED dentro de las calabazas de Halloween en lugar de velas normales, que suponen un riesgo de incendio. Si tiene mascotas, por muy amistosas que sean, manténgalas alejadas de la puerta principal y asegúrese de que la escalera/el camino que conduce a su puerta esté bien iluminado. No se limite a dar caramelos: los pequeños juegos, rompecabezas, rotuladores y lápices de colores también serán bien recibidos y causarán menos problemas de salud más adelante.
¡Tenga preparado un plan de emergencia!
Permita que su hijo/a lleve un teléfono móvil si tiene edad suficiente para usarlo. Además, oculte información de contacto en el disfraz o haga una tarjeta de identificación que pueda utilizarse en caso de emergencia. Manténgase en contacto con su hijo/a mientras esté fuera y fije un punto de recogida al que deba acudir si se pierde. Usar una aplicación de rastreo también ayudará.
¡Ah, todos esos caramelos!
Cuando su hijo/a vuelva con su botín de dulces, revise los caramelos y conserve solo los que estén bien envueltos y sellados de fábrica. Si su hijo/a padece alergias alimentarias, permita únicamente variedades comerciales conocidas, para poder estar seguro de los ingredientes. Por último, recuerde racionar las golosinas después de Halloween.